Todos confiamos en que podemos cambiar el dinero que tenemos en el bolsillo por las cosas que necesitamos.
Y no es mala idea usar moneda pues creo que en la frutería no me darían sus productos a cambio de una explicación sobre el correcto modo de resolver una ecuación. Prefiero intercambiar dinero. Y el frutero también en la mayoría de los casos, quiere su tiempo para sus cosas, no tiene por qué aguantarme. Quizá no tenga ningún interés en lo que yo le puedo dar. Sin dinero muchos tendríamos un trabajo horroroso buscando a quien le pueda interesar lo que tenemos para intercambiar por comida. Mientras que quien tenga la comida,que interesa a todos, solo tiene que montar su tenderete y vamos a buscarle donde haga falta. Eso ya es una desigualdad, que unos tengan comida y otros no. Por eso pienso que el dinero es un instrumento de igualdad en el intercambio.
La mayoría hemos sido instruidos en que hay que trabajar para conseguir dinero. Desde niños los adultos nos lo han hecho saber, directamente o enviándonos a los campos de concentración para la infancia o juventud llamados más suavemente escuelas, institutos y universidades. En las clases de matemáticas nos muestran cómo manejarlo para que "no nos engañen". Existen estudios superiores que enseñan a manejar dinero. Y al llegar a ser padres repetimos el ciclo.
Así que llegamos a una edad en que salimos a trabajar a cambio de dinero. Unos a cambio de su esfuerzo físico, otros con su esfuerzo intelectual y otros (¡ay de estos ilusos!) imaginan que trabajan organizando el trabajo de los demás, fabricando jerarquías, cadenas de mando.
Estos últimos se creen que trabajan solo porque les dan dinero a cambio de mantener las desigualdades en la toma de decisiones sobre todo lo relacionado con el trabajo y conseguir nuestra obediencia en la cadena (recordad que consiguen nuestra obediencia nunca nuestro compromiso). Llegan a su hogar tras la jornada con el amargo sabor de haber tenido que, por ejemplo, redactar o firmar un ERE dejando en la calle a unos cuantos porque las circunstancias lo 'imponen'; pero este amargor está enduzado por el dinero que recibirá al haber hecho este "trabajo", hasta tal punto llega la perversión. Pero, ¿han trabajado?, ¿han hecho algo creativo? No, solo consiguieron asegurar algo de dinero en el reparto de los beneficios. ¿Es esto justo? No, y lo peor es que hayan conseguido que algunos consideren que trabajaron, que su trabajo es necesario y que merecen su dinero.
Falta decir algo de la élite, los selectos parásitos del trabajo ajeno que con la excusa de haber invertido cierto capital se consideran los legítimos administradores del resultado del trabajo de los demás. Erigen y hacen caer empresas y ven a los trabajadores como números. Prefiero ignorarlos pero no puedo, se quedan con nuestro esfuerzo, nos roban y debemos recuperarlo.
sábado, 8 de junio de 2013
El dinero
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